Si la lavadora enciende pero no inicia el ciclo, generalmente se debe a un problema de configuración.
Seleccionar un programa incorrecto o no presionar el botón de inicio correctamente puede impedir el arranque.
También puede ocurrir que el suministro de agua esté cerrado o tenga baja presión.
Algunos equipos detienen el ciclo automáticamente si detectan un error interno o una carga desequilibrada.
Revisar estos aspectos ayuda a solucionar el problema sin necesidad de asistencia técnica inmediata.